1979-1988 | Jennifer Love Hewitt

Jennifer Love Hewitt

1979-1988

Publicado por mced en Jennifer Love Hewitt -> | 24 de Febrero del 2008

Jennifer Love Hewitt vino al mundo el 21 de febrero de 1979 en Waco, una ciudad de unos cien mil habitantes sita en Texas (Estados Unidos). Es hija de Patricia Mae Shipp, especialista en trastornos del habla, y de Herbert Daniel Hewitt, médico. Tiene un hermano ocho añor mayor que ella, Todd, que actualmente regenta un gimnasio en Pasadena (California, Estados Unidos).

En principio, su madre tenía pensado ponerle el nombre de Love por ser el de su mejor amiga de la universidad, una chica rubia, alta y de medidas de vértigo; según Pat, la más bella que nunca había conocido (nota de la redacción: aunque a partir de entonces esta chica pasó a ser, en el mejor de los casos, la segunda más bella). Pero Todd, que conocía de primera mano cómo se las gastaban los niños en clase, pensó que llamar a alguien Bebe "Amor" resultaba algo extravagante, y propuso añadirle el nombre de la niña por la que bebía los vientos en aquel momento: Jennifer. Así qué finalmente se bautizó a la recién nacida como Jennifer Love Hewitt.

 

La estructura familiar de cuatro miembros no duró mucho: apenas seis meses después del nacimiento de Jennifer Love, Patricia y Herbert se separaron (él había encontrado amor y/o sexo en los brazos de otra mujer). Los niños se trasladaron junto a su madre a Nolanville en Killeen, una ciudad algunas millas al sur de Waco. Ése sería su hogar durante los siguientes nueve años y medio.


NiñaYa desde bien pequeña, Jennifer Love demostró que había nacido para el mundo del espectáculo. Le encantaba ser el centro de atención de toda reunión o fiesta, a base de bailar, cantar o lo que fuere necesario. La timidez no existía en su vocabulario.

Con tan sólo tres años se perdió en un restaurante. Su madre y su hermano, alarmados, la encontraron en el único lugar donde podía estar: sentada sobre un piano y cantando "Help Me Make it Through the Night", un tema de Kris Kristofferson. Viendo que incluso a esa temprana edad su hija tenía bien claro lo que le gustaba ser, Pat la apuntó a clases de claqué, jazz y ballet clásico.

Su primera oportunidad de actuar ante el público le llegó a los seis años, en una de las tan habituales --en Texas-- ferias de ganado. En el lapso de tiempo entre una subasta y otra, ella se encargó de amenizar la estancia subida a un escenario (que previamente había estado ocupado por piaras de cerdos) cantando "The Greatest Love of All", de Withney Houston.

Su interpretación gustó al público y llamó la atención de los agentes cazatalentos, que recomendaron a Pat que Posandoapuntara a su hija a todo espectáculo posible: tenía que dejarse ver y acumular experiencia. Algunos de ellos, naturalmente, se ofrecieron para lanzar la carrera artística de Jennifer Love; pero Pat rechazó todas las ofertas, por considerar que era aún demasiado pequeña para convertirse en profesional.

Así pues, niña y madre se pasearon por toda función escolar, concurso de jóvenes bellezas, feria ganadera u oportunidad similar que se convocara por los alrededores. Aun con todo esto, Jennifer Love no descuidaba su educación. Es más, era una estudiante modelo: comportamiento intachable y buenas notas, especialmente en las asignaturas de letras. Sus maestros de esta etapa la recuerdan como una excepcional lectora.

En 1988 comenzaron a verse los primeros frutos de esta actividad: fue admitida en el Texas Show Team, un grupo de artistas diversos que se encargaban de promocionar la tierra y cultura tejana no sólo por el resto de Estados Unidos, sino también en el extranjero. Con ellos, Jennifer Love atravesó por primera vez las fronteras americanas: el Texas Show Team recaló en la por entonces Unión Soviética y en Dinamarca.

Con su ositoA la vuelta, se hizo patente que el estado tejano, industrioso pero poco activo artísticamente hablando, se quedaba corto para las aspiraciones de Jennifer Love. A no ser que uno se dedicara al country, que era precisamente la actividad del único de sus familiares que había abrazado el mundo del espectáculo: la cantante Patsy Cline, prima de su abuela Charlotte.

Uno de los agentes que había mantenido charlas con la familia, y que tenía un buen contacto en Los Ángeles, puso las cartas sobre la mesa: la única opción viable estaba en Hollywood. Pat comprendió que no podía negarle una oportunidad a su hija y le concedió treinta días para intentar hacerse un hueco en la tierra de los sueños. No sin antes hacerle prometer a su hija algo muy importante: si en algún momento su trabajo dejaba de ser divertido, harían las maletas y volverían a Texas.

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